Hoy quiero contarte mi relación con mi miedo, como pase de ser la niña más miedosa a una adulta mas consciente.

Soy aprendiz de la escuela de magia de amor, para quienes no lo conocen es una información que compartió por muchos años Gerardo Schmedling.

Hoy la nombro porque según la escuela vinimos al mundo a aprender a tener paz, aprender a ser felices y aprender a dar amor y servicio.

Aprender a tener paz donde estemos y pase lo que pase afuera, ufff esa es una gran labor sobre todo para mi. Cuando salí de la barriga de mamá estoy segura que salimos dos, mi miedo y yo, él llegó conmigo desde que yo era muy pequeña, no se cuando me dí cuenta de su presencia pero sí sé que ha estado mucho tiempo conmigo.

Cuando era niña, miedo a estar sola, a la oscuridad, a la mano negra, al payaso.

fui creciendo y vinieron otros, a que se rían de mí en el colegio, a ser flaca, a lo que puede haber dentro del mar, a lo que había debajo de la cama.

Llegué a la adolescencia y el seguía conmigo esta vez se me representaba como: miedo a sacar malas notas, miedo a decir la dirección de la casa, miedo a los desconocidos.

Y más grande los miedos creciendo  a que me roben el auto, la casa, la compu  y mientras más pendiente estaba de él más cosas me pasaban.

Tuve que perder mi primer auto comprado con mi sueldo, para entender que tenía que hacer algo porque sentía que vivía en un mundo totalmente peligroso. 

Ahí inició mi reconciliación con él en un camino de autoconocimiento, llevo ya más de 20 años en este camino y ahora puedo decir que miro al miedo desde otro lado.

Mis comprensiones gracias a mirarme con más cariño han sido mucha:

  • He logrado comprender que los miedos están acá para mostrarnos algo que tenemos que trabajar dentro.
  • Todo en la vida tiene su propósito y confiar más en la vida me ha permitido dar pasos a una vida con más paz.
  • Educar a mis hijos desde otro lugar, dejar de ser la mamá que le tiene miedo a que todo puede pasar, a ser una mamá que va confiando y soltando.
  • El miedo puede estar disfrazado de muchas de sus formas: miedo a perder, enfrentar, morir, ser abandonado.
  • El miedo es una invitación a mirarte y verificar que te quita la paz y por qué lo hace.

Sigo trabajando con él a mi lado, pero ahora le veo con otros ojos, a veces reímos otras lloramos pero ya cada vez van perdiendo su fuerza. El camino sigue por anda, pero miro atrás y sé que he aprendido mucho. Para quienes me conocen y han visto mi evolución saben que detrás de esto están muchos años de mirarme, maternarme, cuidarme, entenderme, no juzgarme

Es por esto que me gusta mucho trabajar en talleres y encuentros de reflexión con este tema, quiero ayudar a más personas a que miren el miedo como una herramienta que les da tarea para autoobservarse  y no que les limita a vivir.