Aunque parece más común de lo que imaginamos, la depresión que muchos sufren es un trastorno que está afectando seriamente la salud mental de individuos y sociedades, demuestra además que existen muy poca inteligencia emocional y una baja autoestima.

Hace dos años, con motivo de la celebración de un nuevo aniversario, la Organización Mundial de la Salud, dedicó esa fecha al tema de la Depresión y la necesidad de hacerle frente de diferentes formas. La depresión afecta directamente en la salud mental, emocional y física de las personas. Lleva a muchos a cometer suicidio, que de acuerdo con cifras oficiales, es la segunda causa de muerte entre jóvenes y adultos, de 15 a 29 años.

Según con la Organización Mundial de la Salud, OMS, la depresión:

“es un trastorno mental frecuente que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración”.

Muchos son los factores que la desencadenan, la mayoría de ellos se relacionan con la forma en que la persona percibe su realidad o su forma de reaccionar ante diferentes situaciones. Como por ejemplo, estar sometido a fuertes y recurrentes presiones, al estrés laboral o socioeconómico; algún evento traumático como un accidente o la muerte de un familiar; haber sufrido severo maltrato psicológico o físico; padecer de alguna enfermedad de alto riesgo; adicción a las drogas o al alcohol, entre muchos otros factores.

Individuos y sociedades depresivas

Si la depresión afecta seriamente la salud mental del individuo, es fácil deducir que existen sociedades enteras, que están atravesando por este tipo de trastornos. Las severas presiones socioeconómicas, la inseguridad laboral, la inestabilidad social, la incertidumbre económica en varios países de Latinoamérica, son detonantes para que cada miembro de cada una de esas comunidades sienta vulnerada su estabilidad emocional y su salud mental. El panorama se agrava cuando encontramos ciudadanos que son casi “analfabetas emocionales” y poseen una baja autoestima.

La OMS, destaca la imperiosa necesidad de implementar políticas públicas, con las cuales se genere un ambiente de respeto y protección de los derechos civiles y políticos, socioeconómicos y culturales. Esto creará un clima de seguridad y bienestar que eleva el nivel de salud mental de los integrantes de la sociedad. Cada gobierno, tiene la responsabilidad de trabajar por hacer cumplir estos derechos.

Ciudadanos Resilientes

Pero para superar la depresión o crisis colectiva, no solo es necesaria la acción de los líderes de gobierno. Cada miembro de la sociedad y parte del sistema, tiene que comenzar a buscar dentro de sí mismo, para conocerse mejor, para aprender a identificar mejor sus puntos de quiebre y las emociones de fondo que le pueden estar afectando en su vida diaria. Luego de identificarlas, comenzar a aceptarlas para luego buscar gestionarlas, y en el mejor de los casos, transformarlas hacia un estadio más positivo.

Existen cientos de casos famosos, de personas que transformaron su vida luego de un impacto emocional traumático, como Nelson Mandela, Malala Yousafzai o Louise Hay, y otras tantas miles de personas “anónimas”, que luego de un tiempo de profunda adversidad, sacaron lo mejor de sí mismos para superarse y ser “luz”, no solo para ellos, sino también para iluminar el camino de otros.

Es cuando nos conocemos a nosotros mismos, que sabemos lo valientes, lo fuertes, lo inteligentes y lo generosos que podemos llegar a ser. Gestionamos eficientemente nuestras emociones, lo que beneficia nuestra salud mental, aleja la depresión y eleva nuestro nivel de autoestima.

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