Según el comunicador y conferencista español Borja Vilaseca existe 7 mecanismos de defensa del individuo que le impiden hacer el cambio, hacía un estadio mejor de vida. Nos frenan el conectar con nuestra verdadera esencia creadora y libre de todo prejuicio.

“¡Yo soy así y no pienso cambiar!”, una frase muy puntual, citada por Borja Vilaseca en su texto “El Miedo al Cambio”. ¡Cuántos de nosotros hemos escuchado o pronunciado esa frase!, cuántos de nosotros seguramente, preferimos o “rogamos a Dios”, que el otro cambie, o que todo cambie, para sentirnos bien y “en paz”.

El escritor del libro “Encantado de conocerme”, Borja Vilaseca afirma que existen 7 mecanismos, casi “incrustados” en nuestra memoria colectiva, que están obstaculizando nuestro flujo vital hacia el bienestar y la plenitud individual y social.

  • Miedo al cambio: para Vilaseca, está claro que hay una fuerza global, que busca mantener el statu quo. Se ha creado una especie de atmósfera de temor e inseguridad a tal punto, que los ciudadanos necesitan buscar protección del Estado y sus instituciones. Los medios de comunicación masivos también contribuyen a este clima, al “bombardear” a la población con noticias y mensajes negativos, alimentando el pánico y el sentido de supervivencia. Es entonces que preferimos vivir en la aparente seguridad y certidumbre que nos proporciona el sistema, aunque en el fondo no estemos a gusto.
  • El Autoengaño: se deriva de lo anterior, pues evitamos hablar sobre aquellos asuntos que nos incomodan. Por eso, según Borja, la mayoría tiene la costumbre de culpar a los demás o culpar a las circunstancias y evadir la propia responsabilidad.
  • La Narcotización: tal parece que la sociedad actual promueve varias formas de entrenamiento para que el individuo desvié su atención de lo que piensa, lo que siente y las emociones que le mueven o le paralizan. Solapamos nuestra esencia y la crisis existencial que tenemos latente, las 24 horas del día.
  • El Victimismo: vivimos agotados ante la creencia de lo que “nos ha tocado vivir”. Una realidad a la que hay que resignarse y conformarse, como si no existieran más posibilidades o caminos para trascender todo aquello.
  • La Arrogancia: quienes tienen la osadía de discrepar son vistos con arrogancia por el resto. La mayoría le disgusta ser cuestionado y se defiende como puede para no salir de su zona de confort.
  • El Cinismo: para preservar nuestra estabilidad nos colocamos “caretas”. Muchos incluso, manifiestan que “no creen en nada”, y prefieren ocultar sus frustraciones e insatisfacción con la vida que llevan.
  • La Pereza: Vilaseca asegura que la raíz etimológica de esta palabra viene del griego acedia que significa “tristeza de ánimo en no hacer lo que se intuye o se podría hacer”. La pereza es una excusa más, para defendernos del cambio.

Para el destacado escritor y comunicador Borja Vilaseca, cualquier momento es ideal para dar el primer paso hacia el cambio. Si comenzamos a mirar dentro de nosotros, comprenderemos finalmente que lo único cierto en la vida, es que todo cambia, evoluciona o se transforma.